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Cuidados:
Su aspecto de payaso despistado provoca en ocasiones una disciplina poco
constante, y nada más erróneo ya que, necesita disciplina
constante. El Bulldog puede ser impredecible si no le enseña desde
pequeño. Precisa una higiene y un ejercicio moderados. Hay que
evitar en lo posible los grandes calores, que provocan en el animal problemas
respiratorios. |
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Carácter:
Detrás del aspecto serio, constantemente preocupado, del cachorro
bulldog se esconde un verdadero payaso lleno de vitalidad, que brinca,
salta y se duerme con expresión beatífica. Cuando llega
a la edad adulta sigue siendo un perro lleno de vitalidad que mantiene
un aire severo y gruñón. En realidad, el bulldog inglés
está siempre atento a cuanto sucede a su alrededor y es un perro
sensible. Hay, pues, que empezar a desarrollar su excelente carácter,
educándolo con dulzura y estimulando su inteligencia. Cuando la cría es razonable y sana, el Bulldog es un perro casero y familiar, alegre, amigable y con ganas de ejercicio. Le gusta jugar con los más jóvenes y es divertido por su paciencia y obstinación. Suele conseguir de los demás lo que pretende. Teme a los calores fuertes. Puede ser intolerante con otros animales si no se le disciplina desde pequeño. El propietario deberá procurar que haga ejercicio respetando su ritmo, para que se haga musculoso y aumente su capacidad respiratoria. Se ha de evitar que se excite -a menudo padece estrés- y, sobre todo, no exponerlo al calor, su principal enemigo contra el que está indefenso. |
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Historia:
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Es indudable que esta raza ha sido
"creada" en Inglaterra y que su antecesor fue el Mastín
asiático, padre de casi todos los molosos europeos. Por él,
todavía corre sangre de los ferocísimos "Pugnaces Britani".
Se tienen noticias fidedignas que alrededor del 1200 ya eran utilizado
en combate con otros perros o con toros. Es sabido que, hasta la mitad
del siglo XIX, cuando estos brutales espectáculos fueron prohibidos,
no había pueblo en Gran Bretaña que no tuviera una arena
o ring donde esas manifestaciones tenían lugar todas las semanas.
Fue por esa época cuando el parlamento británico prohibió
esos espectáculos. Desde entonces, la raza no solamente tuvo una
neta declinación sino que se modificó mucho hasta llegar
al Bulldog actual que conserva muy poco del antiguo "perro toro".
Como se decía, el Bulldog actual es fruto de una cuidadosa selección
que hace a esta raza poseedora de anomalías permanentes. En efecto, hoy presenta un tercio anterior ancho y potente y una pelvis estrecha y fina de modo que visto desde arriba tiene la forma de una pera en la cual el cabo, bien podría ser la cola. Pero no es todo, ninguna otra raza tiene un tamaño de cabeza -en proporción al cuerpo- tan grande como para hacer difícil el parto que, habitualmente, se lleva a cabo con cesárea. Volviendo a la cabeza, ésta debe tener cráneo más ancho que largo, mejillas muy redondeadas, caña nasal casi inexistente, hundida en un stop muy marcado. Los pliegues deben estar dispuestos de manera muy apretada y el hocico, cortísimo, debe ser lo más ancho posible con un mentón muy evidente y marcado. Las extremidades anteriores, anchas y potentes sostienen a un tórax con perímetro bien redondeado. La línea superior, partiendo de una hendidura situada detrás de los hombros, sube hasta la grupa, formando un perfil definido como de "dorso en carpa". Por último, la grupa es alta y bastante rígida haciéndo además que el Bulldog camine de una manera típica denominada "en puntas".El Bulldog actual, a pesar de su apariencia cruel y feroz, es uno de los perros más tranquilos. Toda su antigua ferocidad ha desaparecido siendo sustituída por un pereza sin parangón entre las demás razas caninas. Además, le gusta jugar con los niños soportando con gran paciencia todas sus fechorías. Vive perfectamente en un espacio reducido siempre que se tenga el cuidado de no fatigarle mucho y de mantenerle alejado del sol debido a que, por la conformación de su hocico, tiene graves dificultades respiratorias. |
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| Cabeza:
La circunferencia del cráneo es grande y debe medir (delante de
las orejas) aproximadamente lo mismo que la altura del perro a la región
de la cruz. Visto de delante, el cráneo debe aparecer muy alto
a partir del ángulo del maxilar inferior hasta el vértice
del cráneo y también muy ancho y cuadrado. Las mejillas
bien redondeadas extendiéndose hacia los lados, más allá
de los ojos. Vista de lado, la cabeza debe aparecer muy alta y muy corta
entre el occipucio y la punta de la nariz. La frente debe ser plana, con
piel suelta y arrugada encima y alrededor de la cabeza, sin sobresalir
ni caer a plomo en la cara. Los huesos frontales deben ser salientes,
anchos, cuadrados y altos, con una cavidad profunda y ancha entre los
ojos. Desde el stop, un surco que debe ser ancho y profundo y extenderse
hasta la parte media del cráneo y continua hacia el vértice
del mismo. Orejas: Deben tener el arranque a buena altura del cráneo, o sea que el borde anterior de cada una -vistas de frente- ha de juntarse con el contorno craneal en el ángulo superior de este contorno, quedando así bastante separadas, altas y tan distantes de los ojos como sea posible. Tienen que ser pequeñas y delgadas. Las más apreciadas son las llamadas 'orejas de rosa' que doblan hacia adentro su borde inferior trasero, en tanto que el superior delantero se dobla hacia arriba, hacia atrás y hacia afuera, mostrando parte del interior del conducto auditivo. (Las orejas no deben ser erectas, ni plegadas hacia adelante y nunca deberán ser recortadas. Ojos: Los ojos vistos de frente han de estar muy por debajo del cráneo y tan alejados de las orejas como sea posible. Se situarán completamente en la parte anterior de la cabeza, lo más separados posible el uno del otro, pero sin superar nunca la altura de los carrillos, incluso sus partes exteriores, los que además, estarán sobre una línea perpendicular al stop. Completamente redondos, de tamaño regular, nunca hundidos ni protuberantes y de color muy oscuro. Los párpados cubrirán la parte blanca del ojo cuando el animal mire al frente, y no mostrarán parpadeo. Faices: La facies, medida desde el extremo del maxilar hasta la trufa tiene que ser muy corta. El hocico será también muy corto, ancho, vuelto hacia arriba y profundo desde la comisura ocular a la bucal. Nariz: Grande, ancha y negra, con un pliegue bien definido entre cada fosa nasal. La distancia entre el punto más bajo del stop, en medio de los ojos, y la trufa debe ser muy corta y no exceder la medida entre la trufa y el labio inferior. Las trufas que no son negras resultan indeseables y las de color carne son descalificantes. Belfos: Son gruesos, anchos, colgantes y muy profundos. Tienen que pender a cada lado de la mandíbula inferior, unir el labio inferior al frente y cubrir casi por completo los dientes, los que se observa ligeramente cuando la boca está cerrada. Mandibulas: Han de mostrarse macizas, muy amplias , rectangulares y salientes, proyectándose la inferior mucho más allá que la superior y torciéndose hacia arriba. Dientes: Deberán ser fuertes, con los caninos bien separados. Los seis dientes pequeños que en la parte delantera se hallan entre los anteriormente citados, deben estar colocados sobre una línea perfectamente igualada. Cuello: Corto, muy grueso, profundo, fuerte y bien arqueado por detrás. Hombros: Musculosos, pesados, bien separados e inclinados hacia afuera, dando estabilidad y potencia. Pecho: Muy amplio, profundo y compacto Cuerpo: Debe ser amplio, con los costados llenos y las costillas convexas y profundas, Ha de estar colocado bien bajo entre los hombros y brazos a fin de que ofrezca un aspecto ancho, bajo y paticorto. El cuerpo estará bien recogido hacia arriba, con el vientre replegado y no saliente. Dorso: Tiene que ser corto y fuerte, muy amplio a la altura de los hombros y, en comparación, más estrecho en el lomo. Descenderá un poco por detrás de los hombros hasta alcanzar su parte más baja, para elevarse luego hacia la riñonada (cuyo punto más alto estará al mismo nivel que los hombros) y curvarse después súbitamente en dirección al rabo, formando un arco (muy característico en esta raza). Cola: De implantación baja, saliendo algo recta y luego doblándose hacia abajo. Redonda, lisa y desprovista de flecos o pelo duro. De tamaño moderado, más bien corta que larga, gruesa en la base, afinándose rápidamente para terminar en una punta pequeña. Debe llevarla abajo (sin una curva hacia arriba en la punta) y nunca llevarla sobre la espalda. Miembros Delanteros: Serán cortas, robustas, rectas y musculosas, bastante separados entre sí y con pantorrillas que las arquean hacia el exterior. Sus huesos no estarán torcidos, ni sus pies excesivamente separados. Miembros Traseros: Han de ser fuertes, musculosas y más largas que las delanteras, a fin de que el lomo se halle a una altura superior a la de la cruz. Los corvejones son bajos y un poco curvados, lo que proporciona la suficiente longitud a la parte comprendida entre éstos y el lomo para que las patas delanteras posean una fuerza notable. La parte inferior de la pata, corta, recta y fuerte, mantendrá la segunda articulación ligeramente girada hacia afuera y separada del cuerpo. Así se consigue que los corvejones se encuentren próximos entre sí y que los pies se tuerzan hacia afuera. Pies: De tamaño regular, compactos y bien asentados. Dedos gruesos, ampliamente separados por arriba, con nudillos altos y uñas gruesas y cortas. Los pies podrán ser rectos o un poco desviados hacia afuera; los posteriores se mostrarán claramente orientados hacia afuera.
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